Las peleas entre hermanos
17 Diciembre 2009
Categoria: Educación, El Día a Día, Slider
A pesar de que el hermano sea uno de los primeros individuos con el que compartimos nuestra vida, es muy típico que desde niños haya conflictos entre ellos.
La manera en la que los padres intervienen es muy importante para que estas peleas no se conviertan en un verdadero problema.
Por lo general, las peleas son causadas por una rivalidad innata al querer establecer un dominio sobre el otro y también a causa de un afán por llamar la atención de los padres y disputarse el cariño de ellos.
Todos los niños son muy egocéntricos y siempre quieren ser al centro del universo para sus padres. En los niños es innato el deseo de poseer todo, desde los juegos hasta el cariño de los padres.
Las peleas entre hermanos se dan porque, cuando hay un hermano, se tiene que compartir.
Las razones de las ‘batallas’ pueden ser varias: los juguetes, el cuarto, la comida, los regalos, la ropa, la televisión, el asiento del carro, el baño, la merienda…
Casi siempre, existe mayor rivalidad entre hermanos cuando la diferencia de edad es poca.
Pero hay que destacar que las peleas no son del todo malas. La rivalidad entre hermanos puede ser muy util para estructurar la personalidad y sirve como agente socializador.
En las peleas de dos hermanos el papel de los padres es algo importantísimo:
Las cosas importantes son:
- No tomar partido hacia alguno de los dos.
- Darles la posibilidad de que aprendan a resolver el conflicto solos.
- No defender a ninguno de los hermanos, ni castigarlos y si hay que castigar es mejor castigar los dos, para que así no se alimente la rabia de uno hacia el otro.
- Los dos padres deben servir como mediadores.
- Los padres no tienen que buscar un culpable.
- No es adecuado recurrir al castigo físico, porque eso reforzaría la idea de que la violencia es la solución de los problemas.
- Sería muy útil hablar con ellos e intentarles explicar lo que no funciona.
- No hay que proteger al más ‘débil’, porque eso puede provocar que no aprenda a defenderse por sí mismo y recurra a los padres por cualquier cosa.
No hay que alarmarse a no ser que las peleas sean el centro de las relaciones entre dos hermanos o si se provocan lesiones físicas.
En estos casos es muy importante “perder nuestro tiempo” con ellos, hablarles para entender que hay y para idear estrategías familiares para desestimular los conflictos.

