Antojos de las embarazadas
Los antojos son una de las curiosidades del embarazo. ¿Alguna vez te has preguntado por qué las futuras mamás tienen esos caprichos por determinados alimentos?
Los antojos tienen tres características: no se satisfacen con un sustituto; son urgentes, no admiten postergación; y producen una satisfacción especial.
Muchas embarazadas se encaprichan con un sabor que, antes de quedarse en estado, les resultaba indiferente o desagradable. Además, los antojos se presentan a cualquier hora del día (o de la noche) y en cualquier momento de la gestación. Los tienen tres de cada cuatro embarazadas.
Aunque hay algunas curiosas relaciones entre los antojos y la fisiología del embarazo. Por ejemplo, puede apetecer algo dulce de madrugada porque a esas horas hay una bajada de glucosa en la sangre materna (ya que el feto se alimenta continuamente y la mamá ya hace varias horas que no come).
Los antojos podrían deberse a que las áreas del cerebro implicadas en el gusto están muy cerca de las que reciben los impulsos nerviosos originados en el útero durante el embarazo y el ciclo menstrual, ya que ambas están en el quinto lóbulo del cerebro.
Las terminales nerviosas del útero envían señales a sus receptores cerebrales, que al activarse activan también, por proximidad, los receptores de las sensaciones del gusto, y provocan así los antojos.
Tener un antojo es como hacer una visita a la propia infancia. Los antojos producen varias satisfacciones como, calmar un ansia, que la futura mamá puede aplacar porque sabe claramente qué quiere, llevan a la infancia: un objeto y solo uno atrae el deseo. Igual que de niña, cuando quería esa golosina o ese juguete y ningún otro le servía. Son como un saber de la propia niñez que prepara a la mamá para la niñez del hijo.

